El Secretario General de la ONU recorrió hoy la ciudad de Yingxiu, epicentro del terremoto del 12 de mayo en China que, según las últimas cifras oficiales, dejó como saldo más de 60.000 muertos.
Ban Ki-moon, acompañado por el primer ministro chino, Wen Jiabao, expresó su pesar por la devastación.
"Señor primer ministro, no encuentro palabras adecuadas para expresar cómo me siento. Mi corazón está lleno de tristeza por esta tragedia. Mis más profundas condolencias por todas las personas que perdieron la vida. Estoy especialmente apesadumbrado por la trágica pérdida de vida de tantos niños, que murieron mientras estudiaban en la escuela", declaró Ban.
Destacó que bajo el liderazgo de las autoridades la gente ha demostrado gran fortaleza, valentía y resistencia para superar la terrible situación.
"Al pueblo y al gobierno chinos en este momento de crisis, el mundo entero, las Naciones Unidas, están junto a ustedes y los apoyan. Estoy aquí para demostrarles ese apoyo", declaró el Secretario General a través de un altoparlante a los voluntarios y trabajadores humanitarios.
Por su parte, el primer ministro Wen advirtió que el número de víctimas podría elevarse a más de 80.000. El Gobierno chino calcula que 5 millones de personas se han quedado sin hogar.