El padre Miguel D'Escoto no es ajeno al edificio de Naciones Unidas. En la década del 80, cuando era ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua pasó mucho tiempo en la sede reclamando la paz para su país.
Ahora, veinte años después, vuelve como presidente de la 63 Asamblea General. A pesar del paso del tiempo, sigue conservando una cualidad que prevaleció hasta en los momentos más convulsionados del conflicto en Centroamérica: la humildad.
El padre D'Escoto genera calma. Y aspira a la democratización de la organización mundial.