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Una historia de horror y esperanza
Mientras en algunos hemisferios del mundo, los niños viven su infancia en paz, otros no conocen nada diferente a la guerra.
En esas partes del planeta, los niños son asesinados en medio del fuego cruzado, forzados a combatir, o alienados para ser militantes del extremismo.
La ONU estima que 250.000 menores están ilegalmente involucrados como niños soldados en 18 países. Uno de ellos Colombia.
África es uno de los continentes más golpeados.
Del Norte de Uganda, una sobreviviente del reclutamiento forzado, contó su historia de horror y esperanza:
Grace Akallo soñaba con ser abogada o doctora. De golpe todos sus sueños se derrumbaron.
Un día, en 1996, mientras asistía a la escuela secundaria al norte de Uganda, llegó el "Ejército de Resistencia del Señor" y se la llevó a la fuerza, junto con otras 139 niñas.
Los rebeldes la reclutaron para pelear contra el gobierno en uno de los conflictos más largos y dolorosos de África.
Grace tenía apenas 14 años.
"Cuando me secuestraron, me robaron todos mis sueños. Sentí como si mi vida entera hubiera llegado a su fin. Cuando estaba sola pensaba que no había nada que yo pudiera hacer, excepto morir. De hecho, traté varias veces de suicidarme, pero cada vez que lo intentaba, alguien llegaba y me lo impedía".
El suicidio es un recurso común entre los niños soldados. Muchos logran quitarse la vida en un acto de desesperación.
Otros mueren en el campo de batalla usados como escudos humanos.
Los que sobreviven, no tienen un mejor futuro porque los someten a toda clase de humillaciones.
Grace tiene ahora 28 años y está terminando un curso de postgrado en Estados Unidos.
En una visita a la sede de la ONU, me contó cuál fue su peor experiencia.
"Lo primero fue entregarme como mujer a un hombre más viejo que mi padre. Lo segundo, forzarme a matar. Nunca había matado a nadie. Esa fue la peor pesadilla. Y lo tercero, fue darme un arma para ir a pelear".
Esos métodos son comunes para alienar a los menores y forzarlos a combatir.
Sus reclutadores aprovechan que la mente de los niños es sugestionable y les infunden temor.
"Durante el entrenamiento, ponen el machete en el fuego, cuando está bien caliente, los golpean en la espalda. Les dicen que si escapan, morirán, que si no matan, morirán. Las personas tienden a protegerse, harían cualquier cosa por miedo".
Algunos niños son forzados a asesinar a sus padres antes de ser secuestrados, produciéndoles un trauma irreparable.
"Hacen sentir a los niños aceptados si matan. Muchos niños haría cualquier cosa por llenar ese vacío de amor que dejaron atrás".
Grace estuvo 7 meses en cautiverio.
Cuando los soldados del gobierno ugandés y el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés atacaron el campamento donde ella se encontraba, logró escapar.
Sobrevivió a días de hambre y sed mientras trataba de regresar a su comunidad, como si el destino le hubiera deparado alguna misión sublime.
"Cuando regresé me sentía inútil y pensaba que si tuviera alas podría rescatar a mis amigos. Dejé a muchos en cautiverio, niños de apenas 7 años, llorando. Me sentía culpable. Me preguntaba, qué estoy haciendo aquí, por qué sobreviví..."
Sus preguntas pronto obtuvieron respuesta.
Grace conoció a Raquel, una monja italiana que defendía los derechos de los niños soldados.
"Ella me ayudó mucho, cuando conversábamos me decía que yo tenía futuro. Gracias a eso pude superar lo que me había pasado".
Grace se convirtió en una de las voces más prominentes de los niños que sobrevivieron al reclutamiento forzado.
Junto con otros jóvenes fundaron una iniciativa de niños afectados por los conflictos armados.
¿Por qué crees que el mundo debe saber sobre los niños soldados? ¿Qué les dirías a los países que no tienen ese problema?
"Estamos plantando bombas humanas al involucrar a los niños en los conflictos armados. Esos niños van a crecer con sed de venganza en sus corazones".
Grace agrega que si varias generaciones de niños sólo conocen las armas, está peligrando la seguridad del mundo.
Duración: 5'18"
Producción: Rocío Franco



